jueves, 26 de marzo de 2009

María de Betania siguió a Cristo por amor




Reflexionaremos en el gesto que tiene María de Betania con Jesucristo nuestro Señor cuando ella unge a Jesús, según narra San Juan. Este Evangelio, en el que María realiza la unción de Jesús, nos habla de una mujer que ha puesto totalmente, sin reticencias de ningún tipo y con mucha firmeza, su corazón en Jesucristo. Lo que la lleva a dar testimonio público de agradecimiento para nuestro Señor.
Esta mujer se presenta ante el mundo como fiel seguidora de Jesucristo. Es un gesto de amor, de gratitud, pero que en el fondo, es un gesto profundo de compromiso; porque la unción compromete a María a estar cada vez más cerca de Cristo.
¿Cuáles son los detalles que María de Betania muestra? Delante de todos, toma una libra de perfume de nardo puro, muy caro, unge los pies de Cristo y los seca con sus cabellos. No mide su gratitud con Aquél que es objeto de su amor. Es alguien que está convencida del bien que Cristo ha hecho en su vida, porque Cristo ha hecho un cambio profundo en ella. Detrás de todo está la sensibilidad profunda que la lleva a no medir su gratitud.
El gesto de la mujer, que es el gesto de una profunda gratitud, es el fruto de un corazón comprometido, que no sólo quiere recibir, sino dar agradecimiento. Esta dimensión cambia totalmente el gesto, porque hace de un gesto común, un detalle de amor, de donación personal, de compromiso.
Siendo Jesús un hombre discreto, que no gusta de honores, deja que María lo haga, porque Jesús ve en su corazón el compromiso personal que ella tiene con Él. Dice Jesús: “Déjala que lo guarde para el día de mi sepultura”, la estoy uniendo al misterio más grande, que es mi donación personal por la salvación de los hombres. Jesús une ese darse de María de Betania al misterio de su cruz, al gesto de su don personal en la cruz; hace que esa mujer se asocie al don que Él va a dar en la cruz. Jesús llama de esta forma al amor a María de Betania: la llama a seguirlo con decisión hasta la sepultura; hasta compartir con Él el misterio de su pasión.
Así es Jesús. Jesús, cuando ve a un alma generosa no la deja en buenos deseos sino que la une a Él. Esto es lo que el Señor ve en todas las almas a las que llama a un mayor compromiso, a las que pide un paso más de entrega: ve un corazón como el de María de Betania.
“A Mí no siempre me tendréis”. Ésta es la segunda dimensión con la que Jesús mira a María de Betania. La dimensión de una mujer que ha captado que seguir a Cristo es un compromiso exigente, firme, sin remilgos. María quizá no había entendido quién era Cristo, pero había experimentado que seguirlo a Él no puede dejar indiferente su vida, que para seguirlo tiene que transformar hasta las fibras más íntimas de su corazón. Es un implícito acto de adoración a Cristo, de adoración a Alguien que la une a su misterio doloroso, a su misterio de don al hombre, a Alguien que se convierte para ella en una persona.
Cristo es una persona que me ha unido a su misión redentora y que además es mi Señor. Al ser llamados, no nos podemos quedar con el buen deseo de amarlo, tenemos que llegar a la dimensión de que Cristo es el Señor, el Creador Todopoderoso, y que, además, me ha querido unir a su don a la humanidad, al misterio de salvación que es su entrega por cada uno de los hombres.
Si es grande el misterio de su llamada, es más grande el misterio de la respuesta de María, que se entrega en ese momento, se pone a su disposición ante la llamada a hacer del amor a Cristo un amor personal, y hacer de la decisión por Cristo una opción y una decisión eficaz, sin otro límite que el del propio corazón. Esta opción nace de la conciencia profunda de haber hecho la experiencia profunda de Cristo en su alma.
El gesto de María no tendría sentido si no fuera fruto del conocimiento personal de su opción por Cristo. Los gestos debemos llenarlos de sentido. Nuestra opción por Cristo debe tener un sentido en todas partes: en casa, en el apostolado, en la sociedad, porque los mismos gestos tienen diferente contenido, porque es una opción ofrecida a Jesucristo nuestro Señor por amor a Él.
Cada uno de nosotros tiene que ser consciente de que, por el bautismo, es una persona más unida a Cristo, porque en cada gesto, en cada detalle que hace, hay una particular donación de su vida a Jesucristo.
En nuestras vidas hay los mismos gestos, pero el amor es diferente, porque amamos con más profundidad, porque hemos sido unidos más a la sepultura del Señor, a la redención de Cristo, al misterio de la salvación de la humanidad.
Cristo es dado a la humanidad. En cierto sentido, María de Betania, por su experiencia de Cristo, es también dada a Cristo. María es de Cristo porque ha tocado, ha descubierto la dimensión personal del Señor, y para ella ser cristiana no es pertenecer a una religión, sino enamorarse de una persona, tener arraigada en el corazón a una persona. Ser cristiano es seguir a Cristo, es amar a una persona, seguirla y vivir según esa persona. Es un compromiso distinto, sobre todo cuando vemos que el compromiso nace de dos dones: el don de Cristo a mi vida y el don de mi vida a Cristo para la salvación de la humanidad, en mi ambiente, en mi casa, con los míos.
Pidámosle a Jesucristo que la unción en Betania tenga sentido en nuestras vidas, porque de la opción personal por Cristo depende todo lo que hagamos. Debemos ver a María de Betania como la mujer que ve a su Señor, se une a Él, se acerca a Él y lo experimenta personalmente.

Fuente: Catholic.net

Autor: P. Cipriano Sánchez LC

martes, 24 de marzo de 2009

´"ENCUENTRO EN MADRID"


AGRADECIMIENTOS A CARLOS DEL ASADOR IREGUA
POR TENER LA GENTILEZA DE ABRIRNOS EL LOCAL Y
COCINAR PARA NOSOTROS EN SU DÍA LIBRE. GRACIAS.




lunes, 23 de marzo de 2009

"SITIOS CON ENCANTO - BAR PORVENIR"

Entramos en Zaragoza desde la capital del Reino, la noche ya dejó caer su manto sobre esta ciudad histórica, el relente se empieza a sentir, más sabemos lo que buscamos, sabemos que el calor fraternal nos espera más hacía adelante, gracias al gps que nos llevará al lugar adecuado.
Tras una pequeña vuelta por la capital maña la "señorita" nos indica que hemos llegado a nuestro destino, casi al unisono todas nuestras miradas se fijan en una misma imagen, la que nos ofrece la fachada del "BAR PORVENIR" , calle Provenir 19 Dupli., todos miramos la enseña y la leyenda que franquean la entrada. Non Nobis Domine..., los colores del Temple nos han despertado del cansancio exhausto de nuestro trayecto.
Hemos llegado a la morada del hermano Conrado quien regenta esta singular taberna, la taberna está ambientada con motivos Templarios y Medievales, que en algunos de los casos son verdaderas piezas de museo, como es el caso de un acota de malla elaborada a mano por Juan un cliente de dicho bar.
Pero atentos, no solo la escenografía nos deleita, pues es de ley decir que el hermano Conrado goza de gran prestigio en tapas y cocina en general, sus embutidos son de primera calidad y sus colmadas raciones no dejan indiferentes a cualquiera. Y la prueba son las viandas con las que este apreciado hermano nos acoge.
Tras este delicioso encuentro retomamos nuestro destino en la carretera, no sin antes sentir cierta añoranza por los hermanos queridos que dejamos atrás, pero con el paladar embargado por el sentido sabor del Codillo con patatas caseras del hermano Conrado.
Si pasáis por Zaragoza tenéis dos visitas de obligación, una es la del Pilar y la otra sin duda es visitar el BAR PORVENIR y... buen provecho.

martes, 17 de marzo de 2009



Meditación del día



Es necesario perdonar, es necesario perdonarse uno a otro, unos a otros; ¿Por qué?: porque todos cometemos errores, todos cometemos pecados y todos hacemos daño a los demás, a veces incluso sin darnos cuenta; a veces tan sólo por el tono de voz, dañamos a los demás, y ellos piensan que no los amamos; y al no sentirse amados se sienten tristes y la tristeza es la que desencadena los odios y muchos males y rencores.
Perdonar y pedir perdón, porque ninguno de vosotros es Dios; todos sois, somos, unos miserables pecadores que cometemos errores y por esos errores hay mil desgracias en el mundo y los seres humanos están perturbados por el dolor, el dolor de recibir la actuación de nuestros errores y faltas y pecados.
Tú pecas en una cosa y otro en otra.
Lo que tú necesitas que se te perdone otro no lo hace, el otro hace otra cosa por la que deberás perdonarle.
Si no sabéis perdonar, jamás habrá paz en el mundo, porque el mundo gime de dolor por los errores que comete y que no le son perdonados ni les perdonan y que no saben pedir perdón.
Sólo quien es bueno quiere perdonar.
Perdona porque Dios te perdona, y porque no siendo Dios eres también digno de que se te perdone. ¡Perdona tú también! No sea que por ti, por no dar tu perdón, el dolor de los que no has perdonado, hagan por él, por su dolor al no recibir tu perdón, más pecados y más errores en su vida, en la vida, y el mundo no avance en virtudes ni en bondad y paz, sino en dolor y más dolor y más dolor; fuente de muchos males e injusticias.
Y pide perdón, no sea que por ti, por no pedir perdón tengas rencor y peques y cometas errores por tu dolor mismo al no recibir perdón por tu injusticia. Y por ti, por no pedir perdón, el mundo esté cada vez peor por tus faltas, tus pecados, tus errores que no has pedido perdón y que llenan de rencor, de odio a los que no te han perdonado.
Y el mundo sea malo y no haya paz, amor: caridad.
Perdonad benditos de Dios, perdonad aun que no os pidan perdón, para que unidos a Dios en amor, el mundo sea cada vez mejor, y por perdonar aunque no os hayan pedido perdón habrá paz en vosotros, y no tendréis ni rencor ni odios ni penas y no pecaréis y Dios os bendecirá siempre.

Medita en el perdón y estarás muy cerca de la santificación.

P. Jesús





lunes, 16 de marzo de 2009

18 de Marzo de 2009
DCXCV Aniversario de la muerte de Jacques B. de Molay
último Maestre de la Orden del Temple
y de Godofrei de Charnay Preceptor de Normandía.
(Roguemos porque su memoria siga viva eternamente).

Oratio in memoriam
Pater Noster qui es in caelis,
sanctificétur nomen Tuum
adveniat Regnum Tuum,
fiat voluntas tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum
da nobis hódie,
et dimitte nobis débita nostra,
sicut et nos dimittimus debitóribus nostris,
et ne nos induscas in tentationem,
sed libera nos a malo.
(O.C.E.T.) ESPAÑA + ( O.C.C.T.CH.) CHILE + (C.O.K.T) TEXAS-USA

domingo, 15 de marzo de 2009



"MEDITACIÓN DEL DÍA"



Si vas al templo a vender, a hacer tus negocios;


mejor quédate en tu casa, porque usar de Dios


para sacar dinero de otros, eso es pecado grave.


Sí, sabes bien lo que quiero decir y digo:


digo que la casa de Dios es para la oración y los sacramentos.


Todo lo demás no es bueno.

Acércate al templo para dar y recibir; y no para negociar.